
La preocupación principal que debe tener un cabeza de familia, si desea tener bendiciones tan hermosas como la armonia y la unión, propias de una familia feliz, es mantener un pensamiento muy importante en los miembros de su familia, el cual es lograr que todos se ocupen de dar a Dios el lugar que le corresponde. Esto significa, tenerlo presente en todo, al encomendar al cuidado y proteccion de Dios todas nuestras palabras y acciones. Piensa en Dios, cuando te diriges al trabajo, o cuando preparas el material para exponer tu proyecto en la universidad, o cuando vas a buscar tu primer trabajo. Es que ese es nuestro deber primario, porque no debemos olvidar que somos hijos de Dios. Piensa en Dios, cuando vas a corregir a tu hijo, buscando inculcar en tu hijo el modelo de vivir que agrada a Dios. Piensa en Dios, cuando celebres un aniversario de bodas, teniendo presente que tu pareja es un regalo de Dios para ti. Piensa en Dios, y eleva una oración de gracias, cuando recibes un aumento salarial que te mejora tu capacidad de respuesta económica a las necesidades de tu familia. Piensa en Dios, cuando reflexiones en tu felicidad, y di, AMEN!!!.