En un intento "suicida" de querer unificar en un concepto lo que se entiende por la mayoría de edad, creo que muchos recordarán como a los 18 años "ya nos sentíamos mayores de edad". De manera que el referente cronológico es el primero que se asoma a la hora de encuadrar variables para este tema, por lo tanto no es casual que sea ese el tópico de la imagen introductoria.
Si de hacer un retro a nuestra vida se trata, en mi caso personal recuerdo que lo que más preocupación me causaba al llegar a los 18 años era lo relativo al Servicio Militar. En mi caso, obtuve la excepción por miopía. Muchos de mi generación no pensábamos en ser voluntarios al servicio militar, por

Luego, venía otro cambio no menos importante. El referido a la inscripción en el registro electoral. Se

Lo último señalado nos enlaza con otro matiz de la mayoría de edad, y es el relativo a esa madurez que se presume debe tener un joven en su mayoría de edad, y que está definida por parámetros de decisiones personales de toda índole, no sólo politico sino incluso sentimental.
En el rango sentimental, los cambios asociados a la mayoría de edad no sólo tienen que ver con la independencia del joven para escoger pareja, sino también con un tema muy delicado, como es el relativo a la libertad sexual. Eso tiene que ver entre otras cosas, el "privilegio" a acceder a literatura de alta connotación erótica y sexual, que elegantemente etiquetan como "literatura censurada" y a la cual sólo accedes si eres mayor de edad,

Madurez sexual también va asociada a la libertad para iniciarse en las relaciones sexuales. Se inicia con el derecho al amorío con personas del sexo opuesto, que en edades previas eran muy controladas por los padres. Esos amoríos van profundizándose sentimentalmente y traspasan al terreno de las relaciones sexuales, y, en algunos casos, va a implicar la iniciación en el concubinato, motivado en muchos casos a embarazos no planificados o a "locuras de la edad" que por cierto causa muchos dolores de cabeza a muchos padres que no esperaban eso para sus hijas.
Es que muy lamentablemente, en muchos círculos de jóvenes, el tema sexual además que ya no es tabú, pasa a niveles de raciocinios donde se ve despectivamente a la virginidad y casi que con desprecio despectivo a los intentos de los padres de tratar de influir en las decisiones de índole sexual. Es que entre jóvenes, se vende la idea de madurez y liberación sexual como algo normal y como "un signo de rebelión al control de los padres y por tanto un signo de independencia", lo cual da lugar a un sin número de argumentos, pero que resumo en uno de los cambios más dramáticos (para los padrss) de acceder a la mayoría de edad.
Hablar de cambios con la mayoría de edad, implica no sólo cambios en sí mismo sino en el seno familiar. Una expresión evidente, además de la sexual, es la relativa a los vicios. Tener 18 años es para muchos el derecho a "cruzar la línea" de los vicios, y ya fumar o ingerir licor, es expresión de que ya soy independiente de papi y mami, y, además es en muchos casos un requisito de pertenencia social a grupos de jóvenes de edades similares. Embriagarse no te hace mayor de edad, como tampoco el fumar, pero es mal interpretado en muchos jóvenes que pasaron la línea de los 18. Sin exagerar esa es la edad donde nos "creemos los reyes del mundo" donde abrimos los ojos al mundo de nuestros derechos, ....¿pero, y nuestros deberes?.
Porque mayoría de edad no es sólo derechos, también implica deberes consigo mismo y con la familia. Porque el deber de estudiar y salir adelante es un deber consigo mismo, empero, el deber de ayudar a los padres que van camino inevitable a la vejez, también es parte de esa madurez de la edad. Ayudar a los padres no sólo económicamente, sino emocionalmente cuando las cosas "no andan bien", como también ayudar en oficios domésticos, como limpieza de la casa o del automóvil, hacer diligencias, pagar facturas, etc. Y no olvidemos que entre esos deberes está el de salir a trabajar para adquirir la necesaria experiencia que los capacite para empleos mejor remunerados en un futuro quizás no tan lejano.
La mayoría de edad no es tampoco un chip que conecta en tu cabeza más inteligencia o más madurez. Pero lo que sí es innegable, es que la




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